EL PROCESO DE ENVEJECER

Durante el proceso de envejecimiento se producen una serie de cambios que afectan tanto al aspecto biológico como al psicológico de la persona. Pero, además, también se produce una importante transformación en el papel social que hasta entonces ha desarrollado esa persona. Sin duda, los cambios que antes se ponen de manifiesto durante el envejecimiento son los cambios físicos que, en realidad, son una continuación del declinar que comienza desde que se alcanza la madurez física, aproximadamente a los 18 o 22 años. A esa edad finaliza la etapa de crecimiento y empieza la involución física. Pero no todos los cambios se producen en la misma época y con el mismo ritmo. Todavía no es posible distinguir qué cambios son verdaderamente un resultado del envejecimiento y cuáles derivan de la enfermedad o de distintos factores ambientales y genéticos. En este aspecto, las diferencias individuales son tan notables que hacen difícil la extracción de conclusiones sobre el tema.

La razón por la que se considera a la persona mayor como "vulnerable" es porque su organismo tarda más tiempo en recuperarse de cualquier proceso que afecte a su normalidad. Pero al mismo tiempo que aparecen esas "vulnerabilidades", la mayoría de las personas de edad avanzada desarrollan una serie de mecanismos de adaptación y de estrategias que compensan las carencias. Eso les permite llevar su vida diaria con relativa autonomía.

Los principales cambios biológicos relacionados con la edad se resumen a continuación:

  1.      Sistemas sensoriales: A nivel de la visión, disminuye el tamaño de la pupila, el cristalino tiene una menor transparencia y mayor espesor lo que provoca que empeore la visión lejana, disminuye la agudeza visual y la capacidad para discriminar colores. Respecto de la audición, hay una menor agudeza para las frecuencias altas (tonos agudos), lo que deteriora la capacidad para discriminar palabras y comprender conversaciones normales especialmente de voces femeninas. En gusto y olfato, disminuye la sensibilidad para discriminar los sabores salados, dulces y ácidos, debido al deterioro de las papilas gustativas y se produce una pérdida de capacidad para discriminar los olores de los alimentos. Los cambios que se producen en la piel pueden observarse a simple vista (aparición de arrugas y manchas, flaccidez y sequedad).
  2.      Sistemas orgánicos: Se produce una importante pérdida de masa muscular y una atrofia de las fibras musculares, que disminuyen en peso, número y diámetro lo que trae consigo el deterioro de la fuerza muscular. La masa esquelética disminuye y los huesos se tornan menos densos y más frágiles (más vulnerables a la fractura). Las articulaciones se tornan menos eficientes al reducirse la flexibilidad y se produce mayor rigidez y dolor articular debida a la degeneración de los cartílagos, los tendones y los ligamentos. A nivel cardiovascular se produce un aumento del ventrículo izquierdo y una pérdida de la capacidad de contracción; los vasos sanguíneos se estrechan y pierden elasticidad, al aumentar de grosor y acumular lípidos en las arterias (arterioesclerosis); las válvulas cardiacas se vuelven más gruesas y menos flexibles y necesitan más tiempo para cerrarse. Todos estos cambios conducen a un aporte menor de sangre oxigenada y esto, a su vez, se convierte en una causa importante por la que disminuye la fuerza y la resistencia física general. El rendimiento del sistema respiratorio queda mermado debido a diversos factores, entre los que se encuentran la atrofia y el debilitamiento de los músculos intercostales, los cambios esqueléticos y el deterioro del tejido bronquial, lo que produce una disminución del contenido de oxígeno en sangre. El riñón tiene una menor capacidad para eliminar los productos de desecho y por ello se hace necesario para el organismo aumentar la frecuencia miccional. Aparecen digestiones dificultosas y se reduce el metabolismo de ciertos nutrientes en el estómago y el intestino delgado. Hay pérdida de piezas dentales, que originan un problema considerable en la digestión de los alimentos, para la cual es importante una buena masticación. Se produce una disminución de los movimientos esofágicos (contracción/relajación), cuya función es facilitar la deglución y una reducción de la capacidad para secretar enzimas digestivas, lo que también dificulta la digestión. la progresiva atrofia de la mucosa gastrointestinal reduce la absorción de nutrientes y la disminución del tono muscular y el peristaltismo del intestino producen estreñimiento. Finalmente, en las personas mayores se produce una mayor incidencia de cálculos biliares y un menor tamaño y eficiencia del hígado.

 

 

Texto para poner como resumen en una foto o figura de un anciano:

Pérdida de fuerza, cambio en la figura corporal y disminución del peso.

El corazón pierde eficacia, bombea menos sangre y aumenta de tamaño. Los vasos sanguíneos se estrechan y pierden elasticidad. Aumenta la presión arterial.

Se reduce la mineralización ósea. La marcha se hace lenta e insegura. Las articulaciones se desgastan y se vuelven más rígidas.

Menor capacidad respiratoria de reserva y de recuperación cuando se exigen esfuerzos.

Disminuye la función renal y la capacidad de la vejiga. Aparece incontinencia.

El proceso digestivo se enlentece en todos sus tramos. Dificultad en la masticación y, a veces, en la deglución. Menos salivación.

Reducción de la eficacia del sistema endocrino.

Más lentitud en las respuestas y en los procesos cognitivos.

Menor eficiencia inmunológica con mayor susceptibilidad a los procesos infecciosos.

RESUMEN DE LOS CAMBIOS ASOCIADOS AL ENVEJECIMIENTO

CAMBIOS ESTRUCTURALES

CONSECUENCIAS FISIOLÓGICAS Y/O FISIOPATOLÓGICAS

Composición corporal:
-Disminución de agua corporal
-Disminución del tamaño de los órganos
-Aumento relativo de la grasa corporal

Resistencia disminuida a la deshidratación
Alteración en la distribución de fármacos

Sistema tegumentario:
-Disminución del recambio de células
epidérmicas
-Atrofia dermoepidérmica y subcutánea
-Disminución del número de melanocitos
-Atrofia de folículos pilosos y glándulas sudoríparas
-Disminución de actividad de glándulas
sebáceas
-Disminución de vasculatura dérmica y asas
capilares

Arrugas cutáneas y laxitud
Fragilidad capilar
Telangiectasias
Susceptibilidad a úlceras de decúbito
Xerosis cutánea                                                                                   Queratosis actínica
Encanecimiento y alopecia

Aparato cardiovascular:
-Disminución del número de células
miocárdicas y de la contractilidad
-Aumento de resistencia al llenado
ventricular
-Descenso de actividad de marcapasos AV,
velocidad de conducción y sensibilidad de
los barorreceptores
-Rigidez de las arterias.
-Descenso del gasto cardíaco y del flujo
sanguíneo de la mayoría de los órganos

Disminución de la reserva cardíaca
Escasa respuesta del pulso con el ejercicio
Arritmias
Aumento de la presión diferencial del pulso
Aumento de la presión arterial
Respuesta inadecuada al ortostatismo
Síncopes posturales

Aparato respiratorio:
-Disminución de la distensibilidad de la
pared torácica y pulmonar.
-Pérdida de septos alveolares.
-Colapso de las vías aéreas y aumento del
volumen de cierre.
-Disminución de la fuerza de la tos y
aclaramiento mucociliar

Disminución de la capacidad vital.
Aumento del volumen residual y de la
diferencia alvéolo-arterial de oxígeno.
Aumento del riesgo de infecciones y
broncoaspiración.

Aparato renal:
-Descenso absoluto del número de nefronas,
disminución del peso renal.
-Descenso del tono vesical y del esfínter.
-Capacidad de la vejiga disminuida.
-Hipertrofia prostática en hombres y
descenso del tono de la musculatura pélvica
en mujeres

Reducción del filtrado glomerular (la cifra
de creatinina se mantiene por descenso de
producción).
Disminución en la habilidad de
concentración y máxima capacidad de
reabsorción de la glucosa.
Incontinencia.

Aparato gastrointestinal:
-Boca: Disminución de la producción de
saliva. Erosión de dentina y esmalte.
Reabsorción de la raiz y migración apical de
estructuras de soporte del diente.
-Esófago: Disminución del peristaltismo.
-Estómago e intestino: Secreción de ácido y
enzimas disminuidas.
-Colon y recto: Disminución del
peristaltismo.

Pérdida de piezas dentarias
Tránsito esofágico prolongado.
Reflujo esofágico.
Disfagia.
Poliposis gástrica y metaplasia intestinal.
Constipación y diverticulosis.
Incontinencia fecal.

Sistema nervioso:
-Pérdida neuronal variable.
-Disminución de conexiones interdendríticas
y de neurotransmisión colinérgica.                                          -Disminución del flujo sanguíneo cerebral.
-Disminución de la velocidad de conducción.
Alteración en los mecanismos de control de
temperatura y de la sed.

Alteraciones intelectuales.
Lentitud y escasez de movimientos.
Hipotensión postural, mareos, caídas.
Reaparición de reflejos primitivos. Hipo e hipertermia.
Deshidratación.

Sentidos:
-Vista: Fisiología alterada del vítreo y retina.
Degeneración macular. Trastorno de
coloración, rigidez y tamaño del cristalino.
-Oído: Disminución de la función de células
sensoriales en aparato vestibular.
-Gusto y olfato: Descenso en número y
función de papilas gustativas y células
sensoriales olfatorias. Producción de saliva
disminuida.
-Tacto: Disminución de agudeza táctil y
temperatura .
Receptores de dolor intactos.

Disminución de agudeza visual, campos
visuales y velocidad de adaptación a la
oscuridad.
Trastorno en la acomodación y reflejos
pupilares.
Alta frecuencia de cataratas, astigmatismo y
miopía.
Disminución de la audición (altas
frecuencias), discriminación de sonidos y
alteraciones del equilibrio.
Disminución de la satisfacción
gastronómica.

Aparato locomotor:
-Estatura: Acortamiento de la columna
vertebral por estrechamiento del disco.
-Cifosis.
-Huesos: Los largos conservan su longitud.
Pérdida universal de masa ósea.
-Articulaciones: Disminución de la
elasticidad articular.
Degeneración fibrilar del cartílago articular,
con atrofia y denudación de la superficie.
-Músculos: Disminución del número de
células musculares y aumento del contenido
de grasa muscular.

Descenso progresivo de altura
Osteoporosis
Colapso vertebral y fractura de huesos largos
con traumas mínimos.
Limitación articular.
Pérdida de fuerza muscular progresiva y
disminución de la eficacia mecánica del
músculo.

 

Para comprender en toda su amplitud los cambios psíquicos atribuibles a la edad hay que considerar la interrelación entre las modificaciones anatómicas y funcionales en las estructuras cerebrales, las modificaciones en las funciones cognitivas (inteligencia, memoria, resolución de problemas, creatividad) y las modificaciones en la efectividad (vivencia de las pérdidas, motivación, personalidad).

ENVEJECER MEJOR

La capacidad funcional de una persona aumenta en los primeros años de la vida, alcanza la cúspide al comienzo de la edad adulta y, naturalmente, a partir de entonces empieza a declinar. El ritmo del descenso está determinado, al menos en parte, por nuestro comportamiento y las cosas a las que nos exponemos a lo largo de la vida. Entre ellas cabe mencionar lo que comemos, la actividad física que desplegamos y nuestra exposición a riesgos como el hábito de fumar, el consumo nocivo de alcohol o la exposición a sustancias tóxicas.

Aunque se vive más tiempo, no se goza necesariamente de mejor salud que antes y casi una cuarta parte (23%) de la carga mundial general de mortalidad y morbilidad se registra en los mayores de 60 años, y gran parte de esa carga puede atribuirse a enfermedades de larga duración como el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas, las cardiopatías, las enfermedades osteo-musculares (como la artritis y la osteoporosis) y los trastornos mentales y neurológicos. Esa prolongada carga de morbilidad y reducción del bienestar afecta a los mayores, sus familias, los sistemas de salud y las economías, y está previsto que vaya a más.

Es una evidencia que en los países desarrollados están cambiando las prioridades sanitarias como consecuencia del progresivo envejecimiento de la población y esto porque la evidencia científica es cada vez más contundente en este sentido y si se hacen las cosas bien, es posible retrasar la morbilidad, que comporta dependencia y sufrimiento, a etapas muy avanzadas de la vida, con lo que se aumentaría la calidad de ésta y se limitarían los costes a su justo término. La nutrición puede servir de ejemplo y en nuestro medio la malnutrición en los ancianos ocasiona mayor morbi-mortalidad estando aceptado que la correcta nutrición es uno de los sistemas de intervención más efectivos que se conocen para que el envejecimiento sea lo más fisiológico posible.

TASAS DE ENVEJECIMIENTO EN ESPAÑA

El incremento en la esperanza de vida y la baja tasa de natalidad están originando un crecimiento acelerado en el porcentaje de personas mayores, que tiene como consecuencia un aumento del envejecimiento de la población. El incremento de la esperanza de vida se debe a la mejora en la calidad de vida y fundamentalmente a los avances en la ciencia médica que se han producido en las últimas décadas.

En el caso español, el fenómeno del envejecimiento se observa especialmente acelerado, como consecuencia de una mayor longevidad, ya que en menos de 30 años se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años. Los datos actuales en España muestran que la población mayor de 65 años se sitúa alrededor del 17% de la población total, con más de 7 millones de personas (Instituto Nacional de Estadística-INE, 2008), de las que aproximadamente un 25% son octogenarias. En este sentido y según las proyecciones realizadas por el INE, “En España, en menos de 30 años se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años” y en el año 2050 las personas mayores de 65 años estarán por encima del 30% de la población (con casi 13 millones) y los octogenarios llegarán a ser más de 4 millones, lo que supondría más del 30% del total de la población mayor.

Estas estimaciones son aun más pesimistas en estudios internacionales de prospectiva y en las proyecciones llevadas a cabo por la Organización de Naciones Unidas, que sitúan a España en el año 2050 como el país más envejecido del mundo, de cuya población el 40% se situaría por encima de los 60 años (Population Ageing and Development, 2009).

En la figura siguiente se destaca la evolución de la población mayor entre 1950 y 2061 según estimaciones del INE en enero de 2016.

 

En la actualidad, toda persona con 65 años es considerada una persona mayor. Es la edad de la jubilación que irá subiendo progresivamente hasta alcanzar los 67 años en 2027. Es la opción clásica basada en el uso de un umbral fijo. Frente a esto, investigadores del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC han propuesto recientemente otra forma de medir a las personas mayores. Se trata de un umbral variable basado en la esperanza de vida para hombres y mujeres a la que se le resta 15 años. Por ejemplo, si en la actualidad, la esperanza para mujeres es de 85,6 años, una mujer anciana estará en torno a los 70 años. De manera que esta nueva propuesta pretende mostrar a la sociedad que hay otras formas de medir la vejez. También es una medida para fomentar el optimismo de la sociedad. Los 65 años actuales nada tienen que ver con la de nuestros padres o abuelos. La llamada tercera edad será cada vez más activa y con menos problemas de salud.

NUTRICION DE LAS PERSONAS MAYORES EN ESPAÑA

La prevalencia de malnutrición varía mucho en función de los criterios diagnósticos utilizados y del medio donde se han efectuado los estudios si bien las deficiencias sobre aspectos concretos son muy interesantes por su importancia práctica. En ancianos sanos se han detectado déficit de vitaminas A, D, E, B1, B6, B12 y ácido fólico. Es de destacar que la deficiencia de vitamina D alcanza hasta un 72% en los ancianos que de forma ambulatoria acuden a una clínica de caídas, siendo cada vez más evidente el papel que dicho déficit tiene en la aparición de las mismas, por la miopatía proximal y la alteración del equilibrio que ocasiona.

En las causas de los frecuentes problemas de malnutrición apuntados influyen los cambios normales por la edad como, por ejemplo, la hipodipsia (baja ingesta de líquidos), las alteraciones del gusto o la disminución del metabolismo basal, además de los requerimientos nutricionales que son diferentes de los del adulto, y una necesidad ligeramente mayor de proteínas, líquidos y fibra así como de calcio y vitaminas C, D, E y ácido fólico.

La principal consecuencia derivada de una inadecuada nutrición es el aumento de la morbi-mortalidad y esto porque la malnutrición se considera la principal causa de inmunodeficiencia y, además, porque está demostrada la relación entre el déficit de ciertas vitaminas (ácido fólico, B6 y B12) y el aumento de la homocisteína en la población anciana, un importante factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, tumores y otros procesos.

Las recomendaciones dietéticas en esta etapa de la vida deben partir de la base de que, aunque las necesidades energéticas sean menores, no lo son los requerimientos de la mayoría de los nutrientes esenciales, por lo que se deben administrar suplementos nutricionales en todas las personas mayores dado el elevado riesgo de presentar desnutrición y, desde luego, sería obligatorio en los casos de malnutrición, ya sea calórica o proteica o ambas; personas con especiales requerimientos de energía y nutrientes por enfermedad o situación nutricional; personas con limitaciones para ingerir, digerir, absorber, metabolizar alimentos o ciertos nutrientes contenidos en los alimentos y/o cuando la ingesta energética y/o proteica sea baja o en caso de no cubrir los requerimientos nutricionales.

Los complementos deben de estar bien diseñados y se utilizarán como complemento de la dieta, deben nutrir y producir satisfacción sensorial. En las personas mayores hay unas pautas aceptadas globalmente y que son:

  1.      El aporte de suplementos de calcio y vitamina D en diferentes formas tiene muchos partidarios en la bibliografía médica. Está demostrado que así se frena la pérdida de masa ósea y disminuye la frecuencia de fracturas de cadera. Se aconseja su administración de forma sistemática en la población anciana con poca exposición al sol. También se ha recomendado dar prioridad a la identificación de personas mayores con déficit de vitamina D, incluyendo a todos aquellos atendidos en clínicas de caídas, y tratarlos así de forma temprana. Incluso se aconseja, de forma pragmática, que a todo anciano que padezca caídas se le administre vitamina D si no existe contraindicación.
  2.      Otro aspecto novedoso es la intervención nutricional para incidir en el envejecimiento del sistema inmunitario. Se puede llevar a cabo de dos maneras, por un lado, a través de la menor producción de oxidación mediante la restricción calórica, lo que no significa una malnutrición, y que puede suponer una mayor esperanza de vida, y por otro, mediante la administración de mayores cantidades de nutrientes antioxidantes.

PRINCIPALES NUTRIENTES A APORTAR EN LA EDAD AVANZADA

Se sabe que hay déficit de algunos nutrientes de forma más habitual en las personas de edad avanzada, incluso aquéllas que tienen sobrepeso y obesidad y en las que no muestran síntomas de hiporexia o anorexia, siendo los principales:

El ácido docosahexaenoico (C22:6 ω-3, DHA) es un ácido graso poliinsaturado de cadena larga de origen marino fundamental para la formación y funcionalidad del sistema nervioso, especialmente para el cerebro y la retina de los humanos. Actualmente se considera al DHA como un nutriente crítico en la vejez por las actividades de uno de sus derivados conocidos como neuroprotectina D-1 (NPD-1) que presenta propiedades neuroprotectoras frente al envejecimiento cerebral, algunas enfermedades neurodegenerativas y al daño causado por el daño durante episodios de isquemia-reperfusión cerebral. Además, los suplementos de DHA en los adultos mayores que padecen un deterioro cognitivo leve pueden mejorar su memoria y función cognitiva.

Ácido fólico y vitamina B12: Son necesarias para la síntesis de DNA, su déficit produce anemia megaloblástica. En el sistema inmune, el déficit de ambas vitaminas se asocia a una menor actividad fagocítica de los neutrófilos (Kunisawa, 2013). La deficiencia de ácido fólico se asocia a una menor resistencia a las infecciones ya que afecta a la actividad de los linfocitos T y las células NK. La vitamina B12 precisa del Factor Intrínseco, secretado por la mucosa gástrica para ser absorbida a nivel del ileon. La gastritis atrófica, propia de las personas de edad avanzada, que puede alcanzar a un 10-30% de los individuos mayores de 70 años afecta a la síntesis de factor intrínseco, pepsina y ácido clorhídrico. Si hay deficiencia de pepsina e hipoclohidria se dificulta la separación de la vitamina de la proteína alimentaria a la cual está unida, impidiéndose su unión al factor intrínseco. Por otra parte, la gastritis atrófica conduce a una colonización bacteriana del tracto gastrointestinal superior, pudiendo las bacterias utilizar pequeñas cantidades de vitamina B12 que se liberan de la proteína alimentaria, reduciendo así su utilización por el organismo. Igualmente, la tripsina y el bicarbonato, producidos por el páncreas, son imprescindible para su absorción y las secreciones pancreáticas también se ven mermadas. Otras causas del déficit de esta vitamina en personas de edad avanzada son la presencia de gastrectomía, celiaquía, esprue y enfermedad inflamatoria intestinal y medicamentos que afectan a su absorción con los antiácidos y antiH2. La vitamina B12 se encuentra en los alimentos de origen animal. Los folatos son de especial interés ya que junto con la vitamina B12 y la vitamina B6 intervienen en el metabolismo de la homocisteína actuando sobre la función cognitiva. Las deficiencias de ácido fólico son producidas por malabsorción o por interacción con medicamentos como antiepilépticos, aspirina o trimetroprim. Tienen repercusión general en la persona de edad avanzada porque provoca astenia, anorexia, fatiga, confusión mental e insomnio. El ácido fólico se encuentra en legumbres, cereales integrales, berro, col rizada, espinacas...

El EPA o ácido Eicosapentaenoico, es un ácido graso omega-3 presente en la grasa de los pescados de aguas frías. No puede ser fabricado por el organismo, dependiendo enteramente de la dieta para su obtención. Se ha constatado que la dieta moderna, incluida la Mediterránea, es en muchos casos deficiente en Omega-3 a pesar de consumir pescado. En la actualidad, gran número de evidencias científicas demuestran que el consumo de ácidos grasos omega-3 produce una disminución en el riesgo cardiovascular al reducir los eventos cardiacos, además de producir una reducción en el avance de la aterosclerosis.

El ácido hialurónico es una sustancia que se localiza en el líquido sinovial dentro de las articulaciones, donde actúa como un amortiguador natural y evita el sufrimiento y el desgaste de la articulación evitando que los huesos choquen o se rocen entre sí. El consumo de este ingrediente bioactivo aumenta la concentración y el tamaño de las moléculas de hialurónico articular que se encuentran en niveles bajos en la artrosis, al tiempo que reduce la liberación de sustancias químicas inflamatorias.

La Biotina es importante como un cofactor de enzimas que intervienen en la catálisis de reacciones metabólicas esenciales para sintetizar ácidos grasos, en la gluconeogénesis y en el metabolismo de la leucina. La Biotina se encuentra en muchos alimentos como germen de trigo, cereales integrales, pan integral, huevos, productos lácteos, frutos secos, acelga, salmón y pollo. La Biotina presente en los alimentos está generalmente unida con proteínas y tiene una absorción relativamente pobre.

La cafeína se encuentra en muchos alimentos de forma natural y cada vez se consume con más frecuencia pues puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson al retardar el envejecimiento de las células del cerebro y algunos estudios sugieren que consumir cafeína a diario puede reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad hasta en un 80%. La cafeína también mejora las funciones cognitivas, aumenta la resistencia física y ayuda a reducir la fatiga. Además, la cafeína estimula la liberación de dopamina en el cerebro, lo que brinda una sensación general de bienestar y felicidad.

El calcio puede estar disminuido en las personas mayores, bien por una baja ingesta de productos lácteos, bien por su menor absorción o por modificación de los reguladores de su homeostasis (parathormona, vitamina D3, calcitonina, ingesta de fósforo), bien por la hipoclorhidria que reducir la formación de sales solubles del calcio que facilitan su absorción posterior. El calcio aumenta metabólicamente a nivel plasmático cuando éste se necesita para ejercer sus funciones, si no hay calcio biodisponible el organismo lo obtiene de la descalcificación del hueso. Por ese motivo, el déficit de calcio provoca osteopenia, osteoporosis, calambres musculares y muerte celular. Desajusta el equilibrio fósforo/calcio y si se mantiene en el tiempo eleva los niveles de parathormona y, con ello, aumenta el riesgo de calcificaciones metastásicas (en paredes venosas y en órganos).

El cobre es ingerido a través de los alimentos y es absorbido en el estómago e intestino delgado para pasar a la circulación sanguínea. Allí transporta proteínas que se depositan en el hígado. Es a partir del hígado que se distribuirá a las diferentes partes de nuestro organismo.  Ante carencias de cobre en el organismo, su presencia disminuye en el cerebro, huesos, tejidos conjuntivos y médula ósea pero no en el hígado. El cobre es un antioxidante que reduce el daño celular causado por los radicales libres, interviene en la formación de tejido conectivo, mejora el transporte orgánico de hierro, aumenta la producción de energía, la síntesis de neurotransmisores, la formación y mantenimiento de mielina, el buen funcionamiento de la glándula tiroides y participa en el mantenimiento del sistema inmune.

La coenzima Q10 (Ubiquinona) es un compuesto liposoluble que se encuentra principalmente en el centro productor de energía de las células conocido como "mitocondria". Por lo tanto, los órganos que más energía requieren, como el corazón y el hígado, son los que poseen mayores concentraciones de la coenzima Q10. La ingesta suficiente de coenzima Q10 es importante para  convertir la energía de los carbohidratos y los lípidos en la forma de energía que utilizan las células y para proteger, como "antioxidante", células, tejidos y órganos frente a los efectos perjudiciales de los radicales libres, que pueden contribuir al proceso de envejecimiento y al desarrollo de una serie de problemas de salud que incluye las enfermedades cardiacas y el cáncer.

La cúrcuma crece como un arbusto en la India y zonas tropicales de Asia. Su ingrediente activo proveniente de las raíces es una sustancia llamada curcumina, de color amarillo brillante que tiene propiedades medicinales, y también añade su color y sabor picante a muchos platos deliciosos. La medicina ayurvédica ha utilizado la curcumina, para reducir la inflamación y el dolor articular  y su acción antiinflamatoria se basa, sobre todo, en su capacidad para reducir la liberación de los mediadores inflamatorios, y de estimular a su vez la producción de cortisona en las glándulas adrenales.

El extracto de semilla de uva polifenólico contiene compuestos muy útiles para restaurar la memoria en los ancianos y no sólo eso, también es capaz de mejorar la capacidad cognitiva y la lógica.

Glucosamina y condroitina son sustancias que están en el cartílago y el líquido articular. La condroitina se encuentra normalmente en nuestro cuerpo en lo que se conoce como tejido conectivo que está en las articulaciones y en los huesos y entre sus funciones ayuda a que el cartílago conserve agua (ya que el cartílago funciona como amortiguador) y junto con la glucosamina, ayuda a que conservemos el cartílago y con ello a controlar el dolor y detener el avance de la artritis.

El aminoácido glutamina forma parte de un gran número de procesos metabólicos, estabiliza nuestro sistema inmunológico, fortalece las células intestinales y ayuda en los casos de estrés, en el estado de ánimo y en la intranquilidad interior. La glutamina es un importante proveedor de energía para el sistema inmunológico y las células del intestino y, además, actúa como un detonador para las células.

La granada (Punica granatum) es una fruta que contiene altísimas concentraciones de polifenoles de los cuales predominan los elagitaninos conocidos como Punicalagina que es el  antioxidante de mayor peso molecular conocido hasta el momento y es singular porque son polifenoles que ayudan a proteger las células del daño que causa el estrés oxidativo y el envejecimiento. Son un tipo de polifenoles o antioxidantes tres veces superiores a los del vino, el té verde, la naranja, o la manzana y además, es un fruto conocido por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias.

La incidencia de anemia en las personas mayores es un índice de morbi-mortalidad. El déficit de hierro puede deberse a una menor ingesta de alimentos ricos en este mineral (principalmente carne), a una disminución de su absorción debido a la hipoclorhidria del estómago o a una desregulación de su equilibrio homeostático, así como a sangrados ocultos. El déficit de hierro produce anemia ferropénica, debilidad, cansancio, disminución de la respuesta inmune y síndrome de piernas inquietas.

La inulina es un extracto natural de la raíz de algunas plantas y forma parte del grupo de los oligosacáridos con la composición de un hidrato de carbono de cadena larga. Forma parte de la fibra alimentaria soluble y su incorporación a la dieta diaria es de gran importancia pues llega al intestino casi sin digerir por lo que promueve los movimientos intestinales, regulando el tránsito intestinal, estimula el crecimiento de la flora intestinal (tiene una actividad prebiótica), reduce el colesterol, mejora la absorción del calcio, magnesio y fósforo, ayuda a equilibrar los niveles de insulina en la sangre e inhibe la acumulación de triglicéridos en el hígado, reduciendo así el riesgo de aterosclerosis.

La lisina es un aminoácido esencial básico y un elemento fundamental para la construcción de las proteínas en el organismo, al tiempo que desempeña importantes funciones en la absorción del calcio, construcción muscular y en la producción de hormonas, enzimas y anticuerpos. La lisina estimula la liberación de la hormona del crecimiento, algo que ha hecho que se utilice para retrasar el envejecimiento.

El magnesio forma parte estructural de nuestros huesos, músculos, sangre y tejidos diversos. El cuerpo lo necesita para producir energía, para sintetizar las proteínas y las grasas, para la actividad muscular en la contracción y la relajación, para las diversas funciones del sistema nervioso, además de usarlo para metabolizar entre otros componentes el calcio.

La melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina), hormona producida por la glándula pineal, es la señal bioquímica endógena de oscuridad para nuestro organismo. Entre los cambios asociados al envejecimiento se observa un descenso considerable de la producción de melatonina por lo que su suplementación es fundamental para reducir los trastornos del sueño, modular el sistema inmunológico y como antioxidante en procesos neurodegenerativos e inflamatorios.

El Saccharomyces boulardii es una levadura, que es un tipo de hongo que se utiliza para el tratamiento y la prevención de la diarrea, incluyendo la diarrea ocasionada por el uso de antibióticos. Se utiliza también para problemas digestivos en general, para el síndrome del intestino irritable, para las enfermedades inflamatorias del intestino, la intolerancia a la lactosa, y para prevenir las infecciones del tracto urinario y las infecciones vaginales.

La llamada en la botánica Serenoa repens, palma enana americana, se utiliza como hierba medicinal explotando principalmente su extracto que contiene ácidos grasos tales como ácido láurico, mirístico y ácido caprílico, así como alcoholes y polisacáridos saturados e insaturados. Tanto para hombres como para mujeres es utilizado para tratar una variedad de dolencias como la inflamación testicular, inflamación del tracto urinario, la tos y la congestión respiratoria. También se utiliza para fortalecer la glándula tiroides, equilibrar el metabolismo, estimular el apetito y ayudan a la digestión y se está convirtiendo en famoso por sus usos en la restauración del cabello, salud de la próstata, el vigor sexual, la mejora de mama y como tónico nutritivo.

Tiamina, Riboflavina y Niacina: Son vitaminas necesarias porque actúan como cofactores de diferentes enzimas implicadas en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y lípidos.  El déficit de tiamina (vitamina B1) es más habitual en personas alcohólicas, pero también pueden padecerlo enfermos en diálisis peritoneal. Causa cardiopatías y neuropatías periféricas, encefalopatía de Wernike, psicosis de Korsakov y, en casos extremos, el beri-beri. La vitamina B2 ó riboflavina puede ser deficitaria en personas con hepatopatías, diarrea crónica y alcoholismo y produce glositis, quelosis, dermatitis seborreica y anemia. Por último, la niacina o vitamina B3 puede ser deficitaria en personas con alcoholismo, cirrosis, diarrea crónica o síndrome carcinoide y provoca la enfermedad conocida como pelagra (dermatitis, deshidratación, demencia).

Vitamina B6 o Piridoxina, es cofactor de las enzimas transaminasas y, por tanto, esencial en el metabolismo de los aminoácidos; pero también es necesaria para el metabolismo de los lípidos y de los ácidos nucléicos. Se encuentra ampliamente distribuida en todos los alimentos por lo que su deficiencia es rara pero se puede dar en estados de desnutrición y en las personas de edad avanzada, así como en casos de malabsorción, diálisis, alcoholismo y en interacción con medicamentos como isoniazida, penicilamina, hidralacina y estrógenos.  Su déficit afecta a la síntesis del ácido γ-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor inhibidor del Sistema Nervioso Central que regula el tono muscular, por lo que puede causar fatiga y cansancio. También su déficit está asociado a la aparición de un tipo de anemia sideroblástica, ya que interviene en la síntesis de ácido delta-aminolevulínico, precursor de la protoporfirina. En el sistema inmune, su deficiencia puede provocar un descenso del número de linfocitos y de su actividad, ya que regula el tráfico celular de estas células desde el tejido linfoide a las mucosas.  Se encuentra sobre todo en el pescado azul, los frutos secos, los lácteos y las pipas de girasol.

Vitamina D: Suele ser muy habitual la deficiencia por diferentes factores como una menor exposición solar, menor síntesis cutánea, menor absorción, reducción de la actividad de la enzima 1-alfahidroxilasa y baja ingesta de los alimentos que la contienen. También influyen enfermedades hepáticas y renales y fármacos como los antiepilépticos, rifampicina, isoniazida, ketoconazol y primidona. La vitamina D3 tiene múltiples funciones orgánicas, una de las más conocidas es la absorción del calcio a nivel intestinal, pero también tiene una importante papel en el sistema inmune ya que La vitamina D modula la contracción, inflamación y remodelación tisular. Su déficit puede causar fracturas por descalcificación ósea y miopatía miotónica proximal, además de inducir hiperparatiroidismo secundario. En el sistema inmune, su déficit se asocia con menor cantidad de linfocitos y una disminución de la inmunidad celular (hipersensibilidad cutánea retardada) y de la respuesta de los macrófagos y las células NK y con mayor gravedad de la artritis reumatoide. También se relaciona el déficit de esta vitamina con enfermedad inflamatoria intestinal y alteraciones de la microbiota colónica.

El yodo se añade a casi cualquier sal y es un material de construcción de las hormonas tiroideas que son esenciales para el crecimiento, el sistema nervioso y el metabolismo.

Cambios en la capacidad funcional en relación con la edad